El molino de Floss
El molino de Floss —¿No es verdad que he pensado en tu sedal durante todo este trimestre, he querido comprártelo, he ahorrado dinero, no he querido pagar a medias los toffees y Spouncer me ha pegado?
—Ss-sÃ… y yo… te quiero mucho, Tom.
—Pero tú eres una niña mala. Durante las últimas vacaciones, chupaste la pintura de mi caja de caramelos, y en las anteriores dejaste que la barca arrastrara mi sedal, aunque t’habÃa pedido que lo vigilaras, y me rompiste la cometa con la cabeza sin motivo.
—Pero si no lo hice queriendo —contestó Maggie—: es que no lo pude evitar.
—SÃ, sà podÃas —replicó Tom—: bastaba con que te fijaras en lo que hacÃas. Y como eres una niña mala, no vendrás mañana a pescar conmigo.
Con esta terrible conclusión, Tom se alejó corriendo de Maggie hacia el molino con intención de saludar a Luke y quejarse de Harry.