El molino de Floss
El molino de Floss âAh, entonces, ahĂ sĂ que tienes un motivo incuestionable para seguir conmigo âdijo Wakem, todavĂa con amargura, aunque las Ășltimas palabras de Philip le habĂan dolido y habĂan agitado un sentimiento con el que convivĂa desde hacĂa un cuarto de siglo. Se dejĂł caer de nuevo en el sillĂłn.
âEsperaba esto âdijo Philipâ. SĂ© que estas escenas suceden con frecuencia entre padre e hijo. Si yo fuera como otros hombres de mi edad, podrĂa contestar a sus palabras de enfado con otras mĂĄs airadas, podrĂamos pelearnos, me casarĂa con la mujer que amo y tendrĂa la oportunidad de ser tan feliz como cualquier otro. Pero si le produjera alguna satisfacciĂłn aniquilar el objetivo de todo lo que ha hecho por mĂ, tiene una ventaja sobre muchos otros padres: puede privarme por completo de lo Ășnico que darĂa sentido a mi vida.
Philip hizo una pausa, pero su padre siguiĂł en silencio.
âSabe usted mejor que nadie quĂ© otra satisfacciĂłn podrĂa obtener y que nada tiene que ver con ese rencor ridĂculo digno de salvajes nĂłmadas.