El molino de Floss
El molino de Floss Wakem se encaminó a la puerta con grandes pasos y, sin mirar atrás, cerró de un portazo.
Philip confiaba todavía en que lo sucedido no le impidiera conseguir de su padre lo que se había propuesto, pero la escena le había crispado los nervios, tan sensibles como los de una mujer. Decidió no bajar a cenar porque no se sentía capaz de volver a enfrentarse a su padre ese día.