El molino de Floss
El molino de Floss Sin embargo, en aquel momento dormían en sus camas tanto los despreocupados como los temerosos. Se esperaba que la lluvia amainara al día siguiente; los jóvenes recordaban que las peores amenazas como resultado de algún deshielo repentino tras una nevada habían pasado sin consecuencia alguna; y, en el peor de los casos, se desbordarían las orillas curso abajo cuando subiera la marea, y de igual manera se irían las aguas sin causar más que molestias temporales y pérdidas que sólo sufrirían los más pobres, a los que la caridad se encargaría de aliviar.