Middlemarch
Middlemarch —Solo veo que te portas francamente mal al hablar asà del señor Farebrother, que te ha ayudado por todos los medios a su alcance. ¿Cómo es posible que tengas semejante idea?
Fred fue bastante sagaz, a pesar de su irritación. Si era cierto que Mary no estaba al tanto, no le convenÃa transmitirle las palabras de la señora Garth.
—Es una cuestión de sentido común —replicó—. Si ves continuamente a un hombre que me gana en todos los terrenos y a quien tú sitúas por encima de todo el mundo, no tengo la más mÃnima posibilidad.
—Eres un desagradecido, Fred —dijo Mary—. Quisiera no haberle dicho nunca al señor Farebrother que me interesaba por ti.
—No, no soy desagradecido; serÃa el hombre más feliz del mundo si no fuera por eso. Se lo he contado todo a tu padre, y se ha mostrado muy cariñoso; me ha tratado como si fuera su hijo. PodrÃa ir a trabajar con verdadero entusiasmo, escribir mejor y todo lo demás, si no fuera por eso.
—¿Por eso? ¿De qué hablas? —dijo Mary, imaginándose que alguien habÃa dicho o hecho algo concreto.
—Esta horrorosa certeza de que Farebrother me va a desbancar.
Mary se aplacó por los deseos que tuvo de reÃr.