Middlemarch
Middlemarch El señor Hawley no tardó en darse cuenta de que no existÃa asidero para la justicia en las revelaciones hechas por Raffles ni en las circunstancias de su muerte. Él mismo se trasladó a Lowick para examinar el registro y hablar de todo el asunto con el señor Farebrother, que se sorprendió tan poco como el abogado de que hubiera salido a la luz un feo secreto relacionado con Bulstrode, aunque siempre habÃa tenido suficiente sentido de la justicia para impedir que su antipatÃa por él le llevara a sacar conclusiones precipitadas. Mientras hablaba, sin embargo, se iba produciendo en la cabeza del señor Farebrother otra asociación de ideas que anticipaba algo de lo que muy pronto se hablarÃa en voz alta en Middlemarch como un inevitable «dos más dos». Junto con las razones que explicaban el miedo de Bulstrode a las revelaciones de Raffles, surgió como un relámpago la idea de que ese temor estuviese relacionado con su generosidad hacia Lydgate; y, aunque rechazó la posibilidad de que su amigo hubiera aceptado el dinero como soborno, tuvo el presentimiento de que semejante concatenación de hechos podÃa tener un efecto muy perjudicial sobre su reputación. El vicario se dio cuenta de que el señor Hawley no sabÃa aún nada de la repentina desaparición de las deudas del médico y tuvo cuidado de evitar todos los caminos que pudieran desembocar en aquel asunto.