Middlemarch
Middlemarch —Bien —dijo, respirando hondo, con el deseo de poner fin al interminable análisis de lo que podÃa haber sucedido, aunque legalmente nada pudiera probarse—, es una historia muy extraña. ¡De manera que nuestro hábil Ladislaw tiene una genealogÃa singular! Una señorita animosa y un patriota polaco con talento musical forman unas raÃces bastante adecuadas en su caso, pero yo nunca hubiera sospechado la existencia de un injerto de prestamista judÃo. Sin embargo, nunca es posible saber de antemano qué resultados dará una mezcla. Algunos tipos de porquerÃa sirven para aclarar.
—Es exactamente lo que yo habrÃa imaginado —dijo el señor Hawley, montando a caballo—. Execrable sangre extranjera, judÃa, corsa y gitana.
—Ya sé que es una de sus ovejas negras, Hawley. Pero se trata en realidad de un individuo desinteresado, a quien preocupan muy poco las cosas de este mundo —dijo el señor Farebrother, sonriendo.
—¡Eso no son más que sus prejuicios whig, señor mÃo! —dijo el señor Hawley, que tenÃa la costumbre de afirmar, en tono de disculpa, que Farebrother era un tipo tan simpático y con tan buen corazón que se le podrÃa confundir con un tory.