Middlemarch
Middlemarch Era evidente que Lydgate, como Dorothea habĂa supuesto, no sabĂa nada de lo sucedido el dĂa anterior; más bien parecĂa imaginar que habĂa logrado su propĂłsito. Dorothea llevaba preparada una notita pidiendo a Rosamond que la recibiera, notita que habrĂa entregado a la criada de no haberse encontrado con Lydgate, pero ahora le preocupĂł mucho la reacciĂłn que pudiera suscitar el anuncio de su visita.
Después de conducirla hasta el salón, el médico hizo una pausa para sacar una carta del bolsillo y ponérsela en las manos, diciendo:
—La escribà anoche, e iba a llevarla a Lowick de camino hacia mi trabajo. Cuando se quiere manifestar algo que está muy por encima del simple agradecimiento, vale más escribir que hablar… al menos no se oye lo poco convincentes que resultan las palabras.
El rostro de Dorothea se iluminĂł.
—Soy yo quien ha de estar más agradecida, puesto que me deja ayudarle. Ha aceptado usted, ¿no es cierto? —dijo, asaltada repentinamente por la duda.
—SĂ. Bulstrode recibirá hoy el cheque.