Middlemarch
Middlemarch De manera que se limitó a tomar la diligencia de Riverston. Volvió en ella cuando aún era de día, resuelto a ir a casa de Lydgate por la noche. El Rubicón, como sabemos, era una corriente de agua de muy poca entidad; su importancia dependía enteramente de ciertas condiciones invisibles. Will se sintió forzado a cruzar un determinado confín y lo que divisaba más allá no era un imperio, sino una sujeción llena de descontento.
Pero a veces se nos permite, incluso en la vida cotidiana, ser testigos de la influencia benéfica de una noble personalidad, de la divina eficacia liberadora que puede encerrar una acción desinteresada de amor a los demás. Si Dorothea, después de su noche de angustia, no hubiese ido a ver a Rosamond, quizá habría llegado a ser una mujer especialmente elogiada por su discreción, pero el resultado habría sido mucho menos favorable para las tres personas reunidas en casa de Lydgate en torno al hogar de una chimenea a las siete y media de aquella tarde.