Middlemarch

Middlemarch

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Celia, que estaba en el salón, no supo nada de lo sucedido hasta que se lo contó sir James. Después de escuchar a Dorothea, no pensaba ya que se tratara de un ataque, pero sí de algo parecido.

—Pobre Dodo… ¡Qué cosa tan terrible! —dijo Celia, sintiéndose todo lo dolida que su perfecta felicidad le permitía. Tenía las manos entrelazadas y sir James las rodeaba con las suyas, como un capullo abrazado por un amplio cáliz—. Es espantoso que el señor Casaubon se haya puesto enfermo, pero a mí no me ha gustado nunca. Y creo que no quiere a Dorothea ni la mitad de lo que debiera, porque estoy segura de que nadie más se hubiera casado con él, ¿no lo crees así?

—Siempre me ha parecido horrible que tu hermana se sacrificara de esa manera —dijo sir James.

—Sí. Pero la pobre Dodo nunca ha hecho lo mismo que las demás personas y creo que no lo hará jamás.

—Es una noble criatura —dijo el fiel sir James. Acababa de recibir una nueva impresión, al ver cómo Dorothea pasaba con ternura el brazo alrededor del cuello de su marido mientras lo contemplaba con indescriptible aflicción. El baronet ignoraba cuánto arrepentimiento había en aquel dolor.

—Sí —dijo Celia, pensando que estaba muy bien que sir James dijera aquello, pero convencida de que no se hubiera sentido a gusto con Dodo—. ¿Debo ir con ella? ¿Crees que puedo ayudarla?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker