Middlemarch
Middlemarch —En ese caso haga el favor de escucharme. Cuanto más repita usted una cosa, menos le creeré. Cuanto más quiera que haga algo, más razones me dará para no hacerlo nunca. ¿Supone que tengo intención de olvidar las patadas que me daba cuando era chaval y que se comiera las mejores cosas que habÃa en casa, dejándonos a mi madre y a mà sin nada? ¿Cree que me olvido de que siempre venÃa para vender algo y guardarse el dinero y luego desaparecÃa y nos dejaba en la estacada? Me encantarÃa verlo recibiendo latigazos atado a una carreta. Mi madre fue una estúpida: no tenÃa derecho a darme un padrastro y ha sido castigada por ello. Se le pagará su asignación semanal y nada más; y dejará de recibirla si usted se atreve a venir de nuevo a esta casa o vuelve a esta zona siguiéndome. La próxima vez que cruce usted el portón, serán los perros y el látigo del carretero quienes le hagan salir.