En los zapatos de Valeria
En los zapatos de Valeria Agarra el teléfono y marca sin pensar.
—Pongamos que soy una fracasada, ¿me seguirÃas queriendo?
Lola, su mejor amiga, suelta una carcajada.
—Eres una paranoica.
—No es paranoia. No he escrito ni una buena frase en semanas. En la editorial me van a dar una patada en el culo.
—Nadie más que yo puede patearte el culo, Valeria.
Valeria se deja caer sobre la cama y se mira los pies desnudos. Antes se preocupaba por esas cosas: la manicura perfecta, el cabello arreglado, la ropa impecable. Ahora se encuentra en shorts viejos y con un moño desastroso.
—¿Sabes qué es lo más difÃcil para un escritor novel? —dice, masajeándose las sienes—. Publicar su segunda novela.
—No digas tonterÃas. —Lola suspira—. Estabas hasta las narices de tu trabajo, ahora tienes lo suficiente para vivir y escribir. ¿Dónde está el problema?
El problema es que siente que se está ahogando. Y Adrián no lo nota.
—¿Dónde estás? —pregunta Lola.
—En casa. Mirando el techo.
