El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Como los fariseos le persiguen por todas partes para prenderle, viendo que el pueblo gritaba alrededor del Cristo: «¡Viva Jesús de Nazaret, rey de Judea!», se le acercaron, diciéndole: «Tú que sabes tanto, dinos si es justo pagar el tributo al César».
Poncio, ante esta pregunta, levantó los ojos para mirar a su emisario, interrumpiéndole.
—HabÃan dicho: «¡Viva Jesús de Nazareth, Rey de Judea!» y ponÃan a su arbitrio el tributo romano. ¿Y qué contestó él?
Flavio continuó de este modo:
—Yo me aproximé más para oÃr mejor la respuesta de Jesús, que dirigiendo una mirada desdeñosa a los fariseos, les dijo: «¿Por qué me tentáis? Mostradme una moneda». Uno le presentó una, y Jesús, colocándola en la palma de la mano, volvió a decir: «¿Qué efigie lleva esta moneda?» «La del César», le dijeron. «Pues bien —repuso Jesús—, dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
—Ese hombre es indudablemente el azote de los fariseos —dijo Poncio—; de esos hipócritas especuladores del fanatismo hebreo. Continúa, Flavio, pues veo que Jesús no es enemigo de nuestro señor Tiberio.