El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota «El Señor guarda a los extranjeros: Él tomará bajo su protección al huérfano, a la viuda, y destruirá los caminos de los pecadores».
«El Señor reinará en todos los siglos: tu Dios ¡oh Sión! reinará en todos los linajes».
María permaneció hasta la edad de quince años en el templo de Salomón, siendo el modelo de virtud y de santidad entre sus compañeras. Las horas que la dejaban libres los oficios divinos las empleaba en bordar y hacer otras labores delicadas y en el estudio de sagrados libros. Su habilidad sin igual en hilar el lino de pechera, ha llegado hasta nosotros en una tradición oriental, que se designa con el nombre de Hilo de la Virgen,[30] esos encajes finos y delicados, cuyo tejido parece que va a descomponerse con el menor soplo del viento. A los quince años, María era, según San Dionisio Areopagita, contemporáneo de la Virgen y que tuvo la incomparable ventura de ver la casta luz de su mirada y oír la dulzura de su voz, hermosa hasta deslumbrar, y que la hubiera adorado como a un Dios si no hubiese sabido que no hay más que un solo Dios.