El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Cúmplase lo que de arriba emana: estoy dispuesto.
Entonces se abrió la tierra y aparecióse en la gruta el arcángel tentador. Llevaba el traje blanco de los asenios y la sonrisa irónica de los réprobos brillaba en sus labios.
—Heme aquà —dijo el arcángel—; por segunda vez vengo a ofrecerte mi protección: tu hora se aproxima. ¿Estás resuelto a morir por salvar las iniquidades del género humano?
—Sà —respondió tranquilamente Jesús—. Mi sangre lavará el pecado nefando de la humanidad; mi cruz será la llave de la redención.
—¿Vas a echar sobre tus hombros el crimen nefando de CaÃn?
—SÃ.
El arcángel exhaló un rugido de ira. La impasibilidad del Nazareno le irritaba.