El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Un hombre lanza en el lecho de muerte el último soplo de la vida. Jehová le llama a la casa de los vivos,[33] y antes de abandonar a sus parientes quiere bendecirte.
—¡Mi padre! —exclamó María llena del más cruel dolor.
—Sí, tu padre —respondió el sacerdote con religiosa entonación.
Joaquín murió como mueren los justos: rodeado de su familia, y oyendo en torno suyo las oraciones y los sollozos de sus parientes y amigos. María le cerró los ojos y acompañó con su madre el cadáver a la última morada, según la costumbre de los hebreos.
Pero, ¡ay!, este golpe cruel no vino solo; otro le siguió en pos, más terrible si cabe, que dejó desconsolada y huérfana a la inmaculada María.
Su corazón comenzó a traspasarse con dos heridas crueles, que fueron el preludio de otras mil que le esperaban.
La lámpara mortuoria no se había apagado en la habitación de la viuda.