El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota La mujer siguió a Pedro y volvió a decir a los que habÃa en la puerta:
—Esa hombre es de los de Jesús.
—¿Por qué me persigues? —preguntó Pedro—. ¿No te he dicho ya que no le conozco?
Algunos hombres le rodearon, pero en medio de los insultos que comenzaron a levantarse, Pedro oyó por segunda vez el profético canto del gallo.
Uno de los presentes dijo, acercándose al apóstol:
—¿Por qué niegas que le conoces? Rebeca tiene razón: tú eres galileo como él y te hemos visto en el templo oyendo sus patrañas.
Pedro se creyó perdido. Su razón se ofuscó y el miedo puso en su lengua palabras y juramentos que más tarde debÃan causarle dolorosas lágrimas de arrepentimiento.
—No le conozco —dijo—. El dios de nuestros mayores no dé oÃdos a mis súplicas si he tenido trato con ese galileo que decÃs.