El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Pues bien, Jesús ha sido preso esta noche por tus soldados y jamás hombre alguno se ha visto tan cruelmente maltratado. ¿Desde cuándo los hijos del TÃber escupen el rostro y arrancan las barbas de sus indefensos prisioneros?
Pilato miró con asombro a su esposa: ignoraba todo lo que oÃa.
—¿Cómo sabes tú eso? ¿Has salido de la ciudadela?
—No: ya te he dicho que he tenido un sueño horrible.
Pilato sonrió.
—¿Dudas de mis palabras?
—No creo en los sueños, querida Claudia.