El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Jesús respondió:
—Mi reino no es de este mundo; no debe, pues, inspirar recelo a tu señor. Si de este mundo fuera, mis ministros pelearÃan para que no fuera entregado a los judÃos. No temas, pues, que por ahora mi reino no es de aquÃ.
—Entonces —dijo Pilato—, ¿eres tú rey?
—Tú dices que lo soy —respondió Jesús—. Yo para eso nacÃ; mas vengo a reinar en los corazones de los justos, a transmitirles la luz divina de la gracia y de la verdad. Todo aquel que ame la verdad, que escuche mi voz.[122]
—Pero, ¿qué verdad es esa de que me hablas? —preguntó Pilato.
Jesús no respondió. Entonces el juez romano, dirigiéndose al pueblo, dijo, levantando la voz:
—Ningún delito hallo en este hombre.[123]
La opinión de Pilato irritó a los fariseos, que comenzaron de nuevo a lanzar maldiciones.
—Medita lo que dices —exclamó Caifás creyendo que la vÃctima se le escapaba de las manos—. Jesús ha ejercido en Galilea toda clase de sacrilegios.
—¿Es galileo Jesús? —preguntó Pilato.
—SÃ, de Nazaret.