El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Pues entonces llevadle a Herodes, tetrarca de Galilea, que se halla en su palacio de Jerusalén con motivo de las fiestas de Pascua; que le juzgue él, decÃdselo de mi parte. No es decoroso que yo me entrometa en los delitos de sus súbditos.
Después entró en su palacio. Su esposa Claudia le esperaba en la antecámara.
—¿Estás contenta de m� —le preguntó Poncio.
—Poncio —le dijo su esposa—, creo que has sido muy débil en esta ocasión; debÃas haber arrebatado a Jesús de las manos de sus verdugos.
Mientras tanto, Jesús era conducido al palacio de Herodes, que se hallaba en la ciudad de Bezeta, a corta distancia del de Pilato.
El que con más encarnizamiento maltrataba a Jesús era Beli-Beth, que gritaba como un energúmeno a su lado, dándole al mismo tiempo despiadados golpes.
—¡Mago hechicero, si eres Dios, como dices, haz un milagro concediéndome a mà la inmortalidad y a mi madre, que es muda, el uso de la palabra!
Jesús volvió una vez la cabeza cerca del palacio de Herodes y, dirigiéndose a Beli-Beth, dijo:
—El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que vuelva.