El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Beli-Beth soltó una carcajada. La comitiva continuó su camino, deteniéndose ante el palacio de Herodes el Grande. Aquel rey verdugo, aquel monarca asesino, receloso, y cruel, había construido su palacio-fortaleza con un lujo, con una magnificencia increíble. El palacio estaba construido de mármoles de colores. Sus muros tenían una elevación de treinta codos, y como si en esta muralla no fuera bastante a la seguridad del asesino de Belén, tres torres, las más altas que por entonces se conocían en el universo, protegían el palacio: la torre Hípica, la torre Morianna y la torre Fasael.