El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Pilato, tu deber es respetar nuestra ley y castigar a los enemigos del César. Jesús se ha llamado Hijo de Dios: merece, pues, la muerte por nuestra ley. El segundo delito de Jesús es el crimen de rebelión contra Tiberio, y merece muerte de cruz. CrucifÃcale tú, que es a quien compete. Roma te lo manda; el deber te lo aconseja.
El nombre del César hizo estremecer a Pilato. Tiberio era cruel, y los delitos de rebelión intentados contra su persona los castigaba de un modo terrible. Poncio comenzó a temer que aquellos furiosos sacerdotes le envolvieran en alguna calumnia de fatales consecuencias para él. Hizo acercar a Jesús y le dijo:
—Defiéndete. Ya oyes lo que de ti dicen.
Jesús guardó silencio. En este instante un criado de Claudia se acercó a Pilato y le dijo:
—Señor, tu esposa me envÃa a decirte que no olvides tu promesa: que respetes la vida del Nazareno, porque es un hombre justo.
Poncio Pilato llegó a desorientarse. Por una parte, su conciencia y su esposa le decÃan: Jesús no es culpable; por otra, los sacerdotes acusaban a aquel hombre como un enemigo del César. Hizo el último esfuerzo para salvarle.