El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Luego un pariente llenó de vino una taza de vidrio, y después de aplicar en ella sus labios, la dio a los esposos para que bebieran también. Entonces el sacerdote arrojó al aire un puñado de trigo en señal de abundancia, y cogiendo la copa de mano de los esposos, la presentó a un niño de seis años. Éste rompió la copa con una varita de plata. La ceremonia nupcial había concluido; el festín iba a comenzar.
Mientras los convidados se entregaban al bullicioso encanto de los comentarios y la conversación, José dijo en voz baja estas palabras a su esposa:
—Tú serás como mi madre y yo te respetaré como al mismo altar de Jehová.
Siete días duraron las fiestas: al octavo, los esposos abandonaron Jerusalén para trasladarse a Nazaret. Algunos parientes, según la costumbre, les acompañaron hasta la primera parada, despidiéndose de ellos con las lágrimas en los ojos y el sentimiento en el corazón.