El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Sin embargo, era preciso buscar un pretexto para disculparse a los ojos del César, su aliado, y de Israel, su esclava.
Entre las princesas repudiadas, Mariamne era la más temible, por su claro talento y su deslumbrante belleza. Mariamne fue acusada de haber mandado un retrato a Marco Antonio, con quien se la supuso en relaciones amorosas y fue muerta. Poco después, su hijo Alejandro, el más querido del pueblo hebreo, el más a propósito para ceñirse la corona, sufrió la misma suerte que su madre. La sangre derramada comenzó a espantar los sueños del verdugo de Israel; la desconfianza se encarnó en su alma, y sólo se rodeaba de esclavos fieles, a los que enriquecía su miedo.
Tres eunucos que no se apartaban nunca del lado del rey, llegaron a ser sus favoritos. Siloé, su copero; Ratt, que cuidaba de su comida, y Fararax de su cama (este último dormía abrazado a Herodes cuando los terribles miedos le asaltaban durante la noche).
La familia de Herodes vio que aquellos tres servidores formaban un muro impenetrable ante el cuerpo del tirano, y los compró.
Cingo descubrió esta venta la misma noche que estaba destinada como la última de su señor.
Los eunucos sufrieron el tormento y declararon la conspiración. Alejandro, hijo de Mariamne, era el jefe, y murió con sus cómplices.