El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —No, hijo mÃo; sus dominios se han ensanchado por sus conquistas. El origen de Roma tiene una historia fabulosa; es casi un cuento.
—¡Oh! Pues ya sabes que yo me muero por los cuentos y por las historias.
—Óyelo, pues, hijo mÃo, y no olvides que un rey, por pequeño que sea su reino, puede con su valor y su prudencia convertirlo en grande y poderoso.
Herodes abandonó la mesa, y tendiéndose en su mullido lecho, hizo que su nieto se sentara a la cabecera sobre unos almohadones, y luego continuó de este modo:
—Amullio reinaba en la ciudad de Alba, situada en el Lacio, provincia de Italia. Sus fértiles campos, su cielo azul y sereno, y el mar Mediterráneo que besaba sus hermosas playas, la hacÃan una de las más pintorescas y ricas provincias del mundo. Amullio habÃa usurpado el trono a su hermano Numita, el cual lloraba su desgracia en un calabozo con sus dos hijos, Laso y Rea. Amullio hizo asesinar a Laso, heredero de Numita, y encerró a Rea en un templo, donde se adoraba a la diosa Vesta. Las vestales tenÃan la obligación de alimentar continuamente el fuego sagrado, y a la que lo dejaba apagar se la condenaba a ser enterrada viva. Además, las vestales no podÃan casarse.