El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Su traje era extremadamente sencillo, pues se reducÃa a la túnica laticlavia de los senadores, de un color oscuro, guarnecida por delante con una franja de púrpura, y el coturno negro, especie de calzado que le llegaba hasta media pierna, adornado con una C de plata puesta en la parte superior del pie. Una bolita de oro hueca, en la que se veÃa grabado un corazón, pendÃa de su cuello, sujeta a una cadena de oro, descansando sobre su pecho. Su brazo izquierdo se ocultaba bajo los pliegues de su túnica, que, como las togas, se hallaba sujeta sobre el hombro derecho por un broche de plata formando multitud de pliegues sobre el pecho en donde colocaba como en un bolsillo el pañuelo. Su brazo derecho, completamente desnudo, salÃa por la abertura de su vestido. Su mano oprimÃa un libro bastante grueso, en cuyas tapas se leÃa en gruesos caracteres romanos esta inscripción: Ley de las Doce Tablas.[88]
—¡Salud al César Augusto! —exclamó Herodes viendo entrar en su cámara al enviado de Roma.
—Contigo sea la paz, rey de Judá —respondió el patrono colocando la mano sobre la bolita de oro que pendÃa de su cuello—. Octaviano me envÃa —continuó— con esta carta para ti.
Y colocando un rollo de papiro a cuyo extremo colgaba un sello de cera, donde se representaba la imagen de una esfinge (sÃmbolo de la astucia) sobre las tapas del libro, se la presentó a Herodes.