El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Yo juro también, sin violencia de ninguna especie, no acusar y aun no ser testigo nunca en contra tuya, y defenderte, aun a riesgo de mi vida y mi fortuna, siempre que necesitares de mÃ. Si uno de entrambos falta a su juramento, su cuerpo ensangrentado sirva de vÃctima consagrada a Plutón y a los dioses infernales.[89]
Mario Curio hizo una pausa, durante la cual abrió el libro de la ley que habÃa dejado sobre la mesa.
—Tus hijos te acusan —dijo el patrono con voz grave— porque dicen que has asesinado a tu esposa, su madre; pero tus hijos, cliente amado mÃo, desconocen que Roma y sus leyes, miran con horror al hijo que se rebela contra la autoridad paterna. Oye, pues, la ley IV de los Decenviros, sobre los derechos del padre de familia, y luego disponte a seguirme.
Herodes oÃa a su patrono con una atención profunda; apenas respiraba; hubiera dado la mitad de su corona por poder ahogar por sus propias manos a sus rebeldes hijos.