El mártir del Gólgota

El mártir del Gólgota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Aquellos desgraciados príncipes lanzaron horribles maldiciones durante la prolongada agonía de su muerte.

Pero aquel padre bárbaro y cruel, en cuyo corazón no existía ningún sentimiento bello ni humanitario, presenció la ejecución con indiferencia.

El pueblo y los soldados romanos, tan pronto como se apercibieron de lo que allí acontecía, lanzaron un grito de horror.

Entonces Herodes, asomando su cuerpo tanto como pudo por la portezuela de su litera, exclamó con voz entera y vibrante:

—¡Romanos, fenicios!, oíd: Ésta es la justicia que el rey de Jerusalén manda hacer en las personas de sus rebeldes hijos. ¡A Jericó! ¡A Jericó!

Esto dijo Herodes. Sus palabras helaron de espanto a los ingenuos habitantes de Berito y a los rudos soldados del Capitolio.

Luego corrió las cortinillas de la litera y se dejó caer sobre los mullidos almohadones.

La comitiva se puso en marcha por la vía romana, que, cruzando la Galilea y la Samaria, conducía a la ciudad favorita del idumeo.

Poco después, los dos cadáveres, con el pelo erizado, la mirada vidriosa y la faz cárdena y descompuesta, se balanceaban en silencio sobre las arenas de la playa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker