El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota »—¿Por qué apartas de mà al que engendré en mis entrañas? —decÃa al sayón la triste madre—. Mi vientre le dio el ser, mi pecho le alimentó; nueve meses abrigué cuidadosamente al que tú despedazas con mano cruel y sangrienta. Ahora acaba de salir de mis entrañas, ¡y tú le arrojas contra la dura tierra!…
»Otra madre desconsolada al ver que despedazando a la prenda de su corazón la dejaban con vida, decÃa a su verdugo:
»—¿Para qué me dejas sola? Si hay culpa, esa es mÃa… mÃa, ¿no lo oyes? Si no hay delito y es sólo por el placer de matarle, entonces junta la sangre mÃa con la de mi hijo, y lÃbrame de este modo del dolor que siento.
»Otra afligida, decÃa:
»—A uno buscáis y a muchos destruÃs, y a ese uno que buscáis jamás lo encontraréis.
»Mientras que otra infeliz, apretando contra su dolorido corazón el cuerpo ensangrentado de su hijo, exclamaba elevando sus llorosos ojos al cielo:
»—¡Ven ya, Salvador del mundo! Por más que te busquen, a ninguno temes: que te vea el tirano y no quite la vida a nuestros queridos hijos.»
Hasta aquà San AgustÃn.