El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota «Un asenio llamado Manahem vio a Herodes estudiar en la escuela con otros niños de su edad, y le vaticinó que llegarÃa a reinar algún dÃa sobre los judÃos, y como el joven estudiante titubease en creerlo, Manahem, dándole un golpecito en el hombro, le recordó su palabra profética, le trazó los deberes de un gran rey, y al mismo tiempo le anunció que su impiedad para con Dios y su injusticia para con los hombres mancillarÃan la prosperidad y la grandeza de su imperio. Cuando Herodes fue rey se acordó de la predicción del asenio y le envió a llamar para preguntarle si reinarÃa por lo menos diez años. Reinarás veinte, treinta, respondió Manahem. Y el nuevo soberano de los judÃos despachó a su profeta con grandes honores, y desde entonces se mostró muy favorable a la comunidad asenia.» Sedoc, era el hijo de Manahem y la fama de su padre habÃa quedado hereditaria en él. Judas y MatÃas tenÃan grande influencia entre sus discÃpulos, y en cuanto a Dimas, ya sabemos con la gente que contaba y la fidelidad y respeto que por su valor le tenÃan sus soldados. Enterados de quiénes eran los personajes de la cueva, prosigamos la narración.
Sedoc, el asenio, como el más anciano, fue el primero que rompió el silencio.
—Mancebo, tú vendrás de la ciudad santa; dinos qué pasa en ella.