El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Entonces que la paz sea contigo, porque ya hemos llegado al sitio donde es preciso separarnos. Sigue esta senda, que ella te conducirá a Bethel; la noche es clara, y durmiendo nosotros, la tierra de Samaria está más segura que el palacio del Idumeo.[9]
—Antes de separarnos, quiero hacerte una pregunta.
—Habla.
—Cuando regrese al castillo, ¿por dónde debo introducirme en él?
—Por la muralla, como lo hiciste hoy. Si no estamos, espera.
—Está bien. Hasta dentro de unos dÃas.
—Que Jehová te guÃe, y te salga todo como deseas.
—Lo mismo digo.
Dimas tomó la vereda que conducÃa a Bethel y UrÃes se encaminó por la empinada cuesta en dirección a su madriguera.
El bandido murmuró para sà estas palabras al separarse del huérfano:
—Este muchacho hará suerte; es atrevido, y apuesto mi puñal de Damasco y la parte del botÃn que me corresponde en un año a que todos mis compañeros le desean suerte y feliz regreso.