El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Dimas, mientras caminaba, se decÃa a sà mismo, acariciando las monedas de plata que tan generosamente le habÃa prestado el capitán de bandoleros:
—Mi primera aventura salió mejor que esperaba. Con este dinero podré quedar con honra, y si hallo el cadáver de mi padre, darle un sepulcro digno de él. Ea, avivemos el paso, pues dice el refrán que el que paga descansa.