El mártir del Gólgota

El mártir del Gólgota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Nobles de Israel! ¡Ilustres primogénitos de Judá! Nada temáis. Mi reinado, si es que el César nuestro señor, le place que yo os gobierne, no empezará con un crimen tan horrible, con un asesinato tan espantoso. Yo quiero vuestro cariño, y no vuestro odio; quiero vuestras bendiciones, y no vuestras amenazas; mi padre os sentencia a muerte, yo os salvo la vida. Libres sois: podéis abandonar el hipódromo cuando os plazca.

Y diciendo esto, rasgó el pergamino e hizo volar por el aire sus pedazos. Imposible sería describir el entusiasmo de aquellos infelices. Caminar hacia la muerte y encontrarse con la vida, es una alegría que no hay palabras con que describirla. Archelao fue llevado en triunfo a su palacio, y su reinado tuvo un comienzo que bien pronto desmintió la perversa sangre que circulaba por sus venas. Herodes el Grande fue conducido al sepulcro con un lujo, con una ostentación tan desusada en aquella época, que los israelitas solían decir:

—¡Quién comiera como el rey Assuero y fuera enterrado como el rey Herodes!

Assuero dio banquetes que duraron cien días; Archelao hizo fiestas por la memoria de su padre en todo Israel, y el número de las plañideras que acompañaban al cadáver subía a cinco mil; pero aquellos lamentos, aquellas lágrimas compradas con el oro de sus víctimas no subieron al cielo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker