El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Los primeros cuidados del nuevo rey al tomar las riendas del poder, fueron mandar emisarios a Roma cargados de preseas para inclinar al César en su favor, y buscar el tesoro que, según voz pública, tenía el idumeo enterrado. Los embajadores fueron más afortunados que los buscadores de oro. Octaviano Augusto reconoció a Archelao por rey de Judea; pero el tesoro no pudo encontrarse.
Un rey pobre se halla más expuesto a ser destronado que un rey rico. Archelao había comprado el ejército legionario a fuerza de oro. La bolsa de los soldados del Tíber estaba repleta: la del rey vacía; era, pues, indispensable recurrir a los impuestos.
Israel sintió el primer golpe real, que caía atronador sobre sus arcas. Gimió y pagó. El primer decreto de su nuevo rey le costaba oro; el segundo le iba a costar sangre.