El mártir del Gólgota

El mártir del Gólgota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todo respiraba vida, amor, poesía, era una mañana de mayo, mes de las flores y los perfumes, porque los ángeles le envían su sonrisa desde los cielos y Dios la bendice desde su trono enviándola algunos destellos de su luz divina.

—¡Qué mañana tan hermosa, Enoé! —decía Cingo—. Todo sonríe en torno nuestro; sólo tú conservas esa eterna melancolía que me desespera. ¡Oh! Tú no puedes comprender lo que yo haría por verte alegre, feliz.

Cingo calló, porque Enoé respondió a sus palabras con un suspiro. Pasaron algunos segundos.

—¿Ves esas nubecillas de color de ópalo que asoman por oriente? —volvió a decir el negro—. Pues en mi tierra, cuando mis hermanos se disponen a elevar su oración matinal y ven la salida del sol precedida de esas nubecillas, se tiene por buen agüero, y las caravanas, dispuestas para cruzar el desierto, emprenden su penoso viaje con la alegría en la faz, la esperanza en el corazón y los cantares en la boca. Canta, sí, Enoé; ríe, desecha la tristeza, porque los dioses inmortales nos auguran una feliz travesía.

—Sí, tienes razón, Cingo, debo cantar. Cuando era niña me levantaba con el alba y unía mis trinos con los de los pájaros que andaban en la orilla del río santo. Voy a ver si recuerdo una canción de mi infancia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker