El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota La Samaritana alzó los ojos confusa para mirar a aquel Hombre que parecÃa saber su historia licenciosa.
«—Señor, veo que Tú eres profeta —le dijo—. Yo sé que viene el MesÃas que se llamará Cristo y cuando venga nos declarará todas las cosas».
Jesús, que leÃa en el corazón de aquella pecadora un vivÃsimo deseo de conocer la verdad, la dijo sencillamente estas palabras:
«—Yo soy el MesÃas que hablo contigo».
Sarai cayó a los pies del Redentor, como si la luz de sus divinos ojos la hubiera deslumbrado.
Ahogados sollozos se escapaban de su pecho, y un mar de lágrimas corrÃa por sus morenas y frescas mejillas.