El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Sólo se pierde el que quiere. Vuestra modestia, vuestro retraimiento, me enojan como a vosotros os enoja mi carácter alegre y comunicativo: lo mejor es la separación.
Nada pudieron las súplicas de Lázaro ni los ruegos de Marta.
MarÃa, acompañada de algunos criados y de una vieja que la habÃa servido de nodriza, partió de Bethania y fue a instalarse en la antigua fortaleza de Mágdalo, situada en Galilea, cerca del lago de Genesareth, en donde fue conocida con el nombre de MarÃa Magdalena. Desde este momento MarÃa se creyó libre y absoluta dueña de su voluntad. Las severas miradas de su hermano, los consejos incesantes de la hacendosa Marta, no iban a molestarla más. Su corazón ardiente se propuso hacer del viejo castillo de Mágdalo un paraÃso. Escogió para la servidumbre cuatro doncellas, las más hermosas de Cafarnaum.