El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Las flores y los hosannas llovían sobre aquella joven, reina de la hermosura y del amor.
Entonces parecía la reina Esther en medio de su corte. Cuando demostraba hallarse fatigada mandaba a sus doncellas que danzaran alrededor del árbol, y últimamente, seguida de su corte, se trasladaba a un sitio del jardín dedicado a los juegos de pelota.
Los romanos se habían saturado en las costumbres griegas, llevándolas luego por el mundo conquistado por sus legiones. La juventud alegre de Palestina, los afeminados descendientes de los fuertes de Israel, los que transigían con el imperio impío,[57] adoptaron las diversiones y las modas de los romanos, burlándose de las amenazas que los rabinos o doctores de la ley les lanzaban desde las sinagogas.
Magdalena era en la época que vamos narrando, más que una modesta hija de Israel, una patricia romana.
En sus jardines había hecho construir el Sphaeristerium[58] de los romanos, donde jugaba antes de tomar el baño con sus amigas y amigos a la trigonal, juego de pelota en que los jugadores formaban un triángulo y tirándose la pelota unos a otros perdía el que la dejaba caer.