El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Tú no has ganado, pero besa, que es igual.
El sol se ocultaba y con grande sentimiento de la reunión, Magdalena se despedÃa de sus amigos, y detrás del último convidado se cerraba la puerta del jardÃn.
El castillo de Mágdalo, mudo, silencioso, rodeado de árboles seculares, se quedaba solo cuando la noche extendÃa sus sombras por Oriente. Entonces cerrábanse todas las puertas y algunos criados velaban desde la alta atalaya, porque esta fortaleza distaba como una hora de Cafarnaum. Sin embargo, estos centinelas tenÃan una consigna de la señora, como se verá más adelante.