El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —DebÃas procurar averiguarlo.
—El amor verdadero es poco comunicativo, rechaza la libertad, y elige una cárcel en donde no penetran los rayos del sol: al alma.
—Lo que más ama Boanerges en el mundo es a su madre.
—El hijo tiene un amor inmenso que mata el amor de la madre: es el que siente por la mujer que le fascina. El Maestro Divino, el MesÃas que recorre la tierra de Israel, lo ha dicho: «Por la esposa dejarás a tus padres».
—Es verdad —murmuró Dimas quedándose dolorosamente con la vista en el suelo, como si aquella cita que acababa de pronunciar la egipcia le hubiera recordado algún pensamiento melancólico.
Hubo un momento de silencio. Enoé pensaba en su hijo. Dimas en Jesús, por fin, la madre de Boanerges dijo con su voz dulce y apasionada:
—¿Qué tienes hermano? Tu mirada es triste como el gemido de un moribundo.
—Tengo, Enoé, que he oÃdo por tercera vez la palabra del Maestro de Galilea.
—¿Has estado en Bethania?
—De allà vengo.
—¿Está allà Jesús?