El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Lo ignoro… Pero hace más de treinta años, yo era muy joven, mi barba era negra como las alas de un cuervo, me hallaba al principio de la infame carrera que me deshonra, cuando una noche di hospitalidad en mi castillo a unos pobres viajeros que llevaban un niño de tres meses; aquel niño se llamaba Jesús, y a pesar de su corta edad, al despedirme de él, al darle un beso en la frente, que resplandecÃa como la puerta del templo de Sión, me dijo al oÃdo: «Dimas, tú morirás conmigo». ¿Has oÃdo tú, Enoé, hablar nunca a un niño de tres meses?
—¡Oh! ¡Nunca!
—Pues aquel niño habló, y aquel niño es hoy un hombre que se llama Emmanuel.[68]
—Dimas, desde que Jesús recorre las tribus, los ciegos ven, los tullidos andan, los muertos resucitan —murmuró con voz profética Enoé.