El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Padre se ha acordado de ti: te trae esto.
María llegó a la edad prefijada por sus padres para entregarla al templo sagrado, según lo tenían ofrecido, como una de las vírgenes de Israel. Los parientes de Joaquín se dispusieron a acompañarla, pues según los hebreos, debían presenciar la sagrada ceremonia. La humilde caravana salió, pues, de Nazaret en dirección a Jerusalén.
Era la estación de las lluvias; el Cisón, seco durante los calurosos meses del estío, arrastraba sobre su lecho de arena sus rojas y turbulentas aguas. Los viajeros evitaron el peligro que el río les ofrecía, tomando las pendientes embalsamadas del Carmelo y la fértil y arenosa llanura del Sarón, invernadero perenne de Galilea, sembrado por todas partes de naranjos, palmeras y abetos.
Llegaron, por fin, después de algunos días de marcha a la populosa ciudad de Jerusalén y entraron en ella por la puerta de Efraim.