El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Cuando el séquito fúnebre llegó junto a la puerta del sepulcro, uno de los de la comitiva entró en él y reconoció el primero y segundo vestÃbulo. Después saludó y dijo:
—Lázaro puede entrar en la casa de los vivos.
Lázaro fue colocado en el sepulcro.
Cuando la pesada losa cubrió el hueco, ocultando el cuerpo de Lázaro, se redoblaron los lamentos.
—Si Jesús hubiera estado con nosotros, si hubiera venido a nuestro llamamiento, Lázaro no hubiera muerto —decÃa Marta llorando amargamente.
Después transcurrieron cuatro dÃas. Durante este tiempo, como Bethania sólo distaba unos quince estadios[77] de Jerusalén, muchos amigos del difunto acudÃan a consolar a las afligidas hermanas.
Una mañana les dijo uno de estos amigos solÃcitos:
—El Maestro Jesús ha abandonado la Judea y viene hacia esta tierra. Vosotras que tanto le amáis, pedidle que haga un milagro. El Maestro fue gran amigo de Lázaro, y el nombre de Lázaro tiene un significado en la Escritura[78] que debe alentar vuestra esperanza.
Apenas habÃa terminado el jerosolimitano de pronunciar las anteriores palabras, cuando las dos hermanas vieron cruzar por la puerta de su casa a un hombre que decÃa: