El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —Roboan lo ha visto: Joseph se ha curado de la sordera. Corramos, que ya llega a nosotros. Está en los huertos vecinos hablando con sus discÃpulos.
—Jesús viene a Bethania, hermana —le dijo Magdalena.
—Yo saldré en su busca; quédate tú a cuidar la casa.
Marta cogió el manto y salió en busca de Cristo. El gentÃo que encontraba a su paso le hizo conocer el camino que seguÃa el Maestro. No tardó mucho en verle. Como siempre, caminaba con majestuoso y a la par humilde paso, rodeado de niños y mujeres. Cuando Marta le vio, corrió a su encuentro y, cayendo arrodillada a sus pies, le dijo:
«—Señor, si hubieras estado aquÃ, Lázaro no hubiera muerto.»
«—Resucitará tu hermano» —le dijo Jesús.
«—Bien sé —repuso Marta— que resucitará en la resurrección del último dÃa.»
«—Yo soy la resurrección y la vida —volvió a decir Jesús con su acento dulce y tranquilo—. El que cree en MÃ, aunque hubiera muerto, vivirá, y todo aquel que vive y cree en mÃ, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?»
«—¡Oh! —dijo con ardorosa fe Marta—. Yo siempre he creÃdo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido a este mundo.»