El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota Jesús continuó su marcha en dirección a la aldea de Bethania. Marta le seguÃa, suplicándole que resucitase a su hermano. Cuando llegaron a la puerta del huerto en donde estaba enterrado, Cristo, viendo a MarÃa Magdalena arrodillada junto a las piedras del sepulcro de su hermano y que lloraba amargamente, sintió su ánimo afligido y se turbó asimismo.
Algunas mujeres y parientes lloraban también junto al sepulcro de Lázaro. Jesús, viendo tanto dolor por la pérdida del hombre honrado y justo, y recordando que en otro tiempo habÃa sido aquella casa el asilo seguro de su persona, quiso hacer el más grande milagro que han presenciado los hombres y, acercándose al sepulcro, dijo dirigiéndose a los que le rodeaban:
«—¿En dónde le pusisteis?
»—Ven, Señor, y le verás —le contestaron.
»Y lloró Jesús, y dijeron entonces los judÃos: Ved cómo le amaba.»[79]
Uno de los que presenciaban la dolorosa actitud de Jesús dijo en voz baja a los que le rodeaban:
—Pues éste que abrió los ojos del que nació ciego, ¿no pudo hacer que éste no muriese?
«—Quitad la losa» —dijo Jesús acercándose a la gruta que encerraba el cuerpo de Lázaro.