El mártir del Gólgota

El mártir del Gólgota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pilato, que, como hemos dicho, velaba siempre, vio desde una tronera de la ciudadela Antonia que la gente corría y se apiñaba por el camino del monte de los Olivos; pronto apercibió gritos y vítores que le llamaron la atención sobremanera. Por todas partes corría la gente. Como la ciudad estaba atestada de forasteros y además se decía que un hombre, un sedicioso, recorría las tribus predicando máximas extrañas, Poncio comenzó a recelar, y llamando a un decurión, le dijo:

—Flavio, indudablemente ocurre algo extraño en la ciudad. Tú posees el hebreo como un rabino de Jericó; disfrázate de judío y ve a ver lo que ocurre.

Flavio, espía favorito de Pilato, saludó y salió a cumplir las órdenes de su señor. Durante la ausencia de Flavio, el gobernador mandó que algunos soldados se pasearan por el puente del Sixto, desde donde arengaba al pueblo el juez romano, y que se redoblara la guardia de las gradas del palacio y de la caserna inmediata a la ciudadela.

Algunas horas después, Poncio vio entrar en su camarín al espía Flavio, pálido y demudado.

—¿Qué has visto, que llegas tan conmovido? —le preguntó el jefe romano.

—Señor, a un hombre al cual no han llegado en prodigios todos los dioses del olimpo de Homero.

Pilato soltó una cárcajada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker