El mártir del Gólgota
El mártir del Gólgota —No te reirÃas si como yo le hubieras visto, si como yo le hubieras oÃdo.
—¿Quién es, pues, ese hombre en quien reconoces las virtudes de Dios? —preguntó Poncio.
—Jesús de Nazaret —dijo Flavio bajando los ojos.
—¡Ah! ¡El galileo, el que cura todas las enfermedades, el que da vida a los muertos, vista a los ciegos y agilidad a los tullidos!… ¡Por Esculapio! que es prodigioso todo lo que de él se cuenta, y, a no ser fábula, merecerÃa que sus compatriotas le colocaran sobre los cuernos del altar. Pero habla, Flavio, habla; dame cuenta de lo que has visto.
Flavio habló de esta manera: