El palacio malvado
El palacio malvado —Reed Royal, necesito que me acompañes para unas preguntas —dijo el detective Thompson, sacando unas esposas.
—No hay necesidad de esto —replicó Callum, dando un paso adelante—. Reed irá por voluntad propia.
—¡Esto es ridÃculo! —protestó Easton, mientras Ella observaba la escena con la garganta seca.
Cuando Reed salió, esposado a pesar de las objeciones, las miradas se cruzaron. Él no dijo nada, pero el mensaje en sus ojos era claro: "No te rindas. Por favor."
Ella sabÃa que la verdad estaba ahà afuera, en las sombras que Brooke habÃa dejado tras de sÃ. Tomó una decisión. Esa tarde, mientras el caos crecÃa en la casa, ella revisó nuevamente las pertenencias de Brooke. En el fondo de una de sus cajas encontró un conjunto de fotos desgastadas. Algunas eran retratos de Brooke, pero otras mostraban a un hombre desconocido junto a ella, siempre en lugares discretos.
—¿Qué estás haciendo? —la voz de Gideon la sacó de sus pensamientos. Él estaba en la puerta, con su usual expresión impenetrable.
—Encontrando respuestas —respondió Ella, guardándose las fotos en el bolsillo antes de que él pudiera verlas del todo.
—Ten cuidado. Brooke jugaba un juego peligroso, y parece que tú también quieres entrar.
