Las Coéforas
Las Coéforas ORESTES. Verdaderamente hubiera deseado , con buenas noticias, darme a conocer a unos huéspedes tan nobles y ser por ellos acogido. ¿Qué cosa hay más favorable que un huésped para sus huéspedes? Pero hubiera tenido en mi corazón por una impiedad no haber coronado esta obra para unos amigos, después del juramento realizado y recibimiento dispensado.
CLITEMNESTRA. No por ello obtendrás un trato menos digno ni serás menos que un amigo para esta casa: otro igualmente hubiera venido a anunciar estas cosas. Pero es hora de que unos extranjeros, al final de la jornada, obtengan los cuidados apropiados a un largo camino. (Dirigiéndose a un esclavo.) Llévalo a las habitaciones reservadas a los huéspedes con sus servidores y compañeros de viaje: y que allí encuentren lo que conviene a nuestro palac
IO. Te encargo hacer esto considerando que debes rendir cuentas. Nosotros iremos a comunicarlo todo al señor de la casa y, como no carecemos de amigos, decidiremos sobre este acontecimiento. (Clitemnestra entra en palacio, Orestes y Pílades le siguen.)