Las Coéforas
Las Coéforas CORO. Ea, leales servidoras del palacio, ¿cuándo enseñaremos la fuerza de nuestras bocas en defensa de Orestes? ¡Oh augusta tierra, augusto túmulo que estás puesto sobre el cuerpo del jefe de las naves, del rey, escúchanos, ayúdanos! Ahora es el momento en que la dolorosa Persuasión baje con ellos a la lid, que Hermes subterráneo y nocturno dirija los combates de la espada homicida. (La nodriza sale del palacio.)
CORIFEO. Creo que el extranjero está preparando un mal golpe: Veo a la nodriza de Orestes deshecha en lágrimas. ¿Adónde vas, Cilicia, fuera del palacio? Tu pena es un compañero sin paga.